Published on Lundi, janvier 25, 2010 by admin
Arrodillada pasé tantas noches ante el dios del olvido,
recitando las plegarias regadas de agua celestial,
rodando por la sombra de lo que un día fui,
perdida entre tus brazos robándome la vida,
ahogándome consciente en el opaco manantial,
del que cuanto más bebes más te secas.
Orando por orar, encontré tanta soledad....
Los ángeles ya no ti...