Mece el cerebro en tu seno,
la cuna amniótica del alma y el cuerpo,
abrígame en tu vientre para descansar,
el invierno ha sido tan frío,
como una muerte crepuscular.
Hierve el sollozo salino, puro veneno,
engendrando ansia de fatalidad,
si volver a tus entrañas es pecado,
ya no sé que horizonte diseñar.
Aléjame de la burbuja transparente,
se acercan necróticos pensamientos,
fantasías moribundas en la mente,
escombros y ascuas de sentimientos.
Aún sangra el cordón umbilical,
no deseaba tu alimento,
ni tu sonrisa angelical,
tan sólo quedarme dentro,
y no haber nacido jamás.
Se acortan los pasos de energía vital,
el corazón aminora la percusión,
se me muere la pasión,
vivir se hace banal,
son vanos los intentos de escapar
de esta condenada espiral.
Fluir cósmica y flotar,
sin carne, vísceras ni huesos.
dejo vencer el cansancio,
tal vez se cumplan mis sueños,
y el cerebro etéreo.

