El rompeolas me partía el corazón rebosando espuma,
un destino marcado haya sol, penumbra o bruma,
final ineludible del vaivén marino danzando,
en la libertad comprimida de orillas esperando,
la arena no tiene culpa, tampoco la amarga ola,
ambas emiten rugidos sin saber cual de ellas llora.
Anoche descubrí que el mar, es sólo uno,
las olas, caricias y pasiones estallando en la tierra,
fiel amante que siempre espera y nunca abandona,
el llanto no era tal, sino gemidos que enamoran,
la fe del idealismo moribundo renació,
evocando una sonrisa, porque nunca murió,
ruge el mar, estalla la ola, y yo….aquí..tan sola..

