No es difícil desprenderse de lo que jamás tuviste,
ni tener melancolía por lo que no compartiste,
fácil es sonreír a la sinceridad, dulce caminar con la verdad,
abrir el alma y fluir, ser oído y abrazado,
¿ dime, existe mejor recompensa?
No te acojas a la enferma mentira,
ocluyendo el corazón en una prisión,
no condenes al reo inocente, no seas igual,
que el tiempo pasa, no dejes que la mente se hiera.
Huye de la falsedad que no tiene piedad,
que si te enamora puede el alma matar,
no derrames lágrimas por el indeseable,
que a lo mejor te sesga con golpe de sable.
Discierne entre el bien y el mal,
es la única frontera que vale la pena,
para vivir todos los días tranquilo,
y poder morir en paz.

