Una estrella en el firmamento se acercó por un instante,
dejando estela viajó a su universo alejándose,
años luz flotaba sin atmósfera, a veces asomándose,
transformando sueños en un volátil trance.
Giraba la tierra y el tiempo fúgil corría,
aconteció el milagro sin previo aviso, un día,
desprendiendo destellos iluminó la agonía,
yacente en el alma, y fue toda mía.
Cuando los sueños de tornan realidad,
sin duda he de vivirlos con profunda intensidad,
el esplendor conduce al zénit de la felicidad,
y deja de existir cualquier otra verdad.

